7 jun 2009

Sé que todo tiene un fin




Pareciera
un baldazo de agua fría,
congelante, pero vital
y descubrí una infinidad de
pormenores ignorados,
de recuerdos guardados en una pequeña caja de zapatos,
de mis manos, cubiertas de escarcha

(y un papel semi arrugado
en donde anotaba mis sueños)





¿Cuántos años,
cuántas noches, pensando,
desmadejando
el ideal inorgánico?

Creéme que, a ratos,
aún sueño con navegar en el mar,
arrastrada por un par de delfines.

Pero no.
No.
No.
No.
No hay más.
No hay
promesas,
ideas,
hipotéticas mentiras,
tardes a la espera,
llantos subrepticiamente disimulados
con la eterna sonrisa del deber
Ser;
¿o no ser?

Pues
ya no sé qué pasará conmigo,
si tomaré la próxima gaviota que enfile hacia el norte,
si me quedará algo de sol en los bolsillos.
Sea como quiera que fuese
comprendí
sí, ya entendí,
no repetiré errores,
no pagaré otros tormentos parecidos.
Me caí, sin paracaídas,
no quería caminar sin zapatos.

Pero la montaña continúa allí.
Y ya no haré más inventario de mis recuerdos.

El futuro se guarda dentro de una verde cáscara de nuez.

1 comentario:

Count Morgoth dijo...

Sencillamente me encanta la sensacion vehemente que siento al leer tus palabras, me transporto de inmediato a un mundo nuevo cada vez que te visito en este espacio...
Saludos de un admirador distante