Sentiré que la lluvia
marchita un día despoblado.
Miraré ese cielo siniestro
mientras escribo en la arena.
Y pensaré.
Mucho. Un año. Quizá.
Tal vez horas. Segundos.
No sé.
He abandonado
todas las formas de la poesía.
La confianza en el sist. autopoiético humano
(dicen que alguna vez fueron sapiens)
se ha transformado en polvo y recuerdo.
Cuando mi reflejo en el agua
grita, deseperado, por creer
aunque sea en un sólo ser viviente,
me descompongo,
me asfixio.
No hay marcha atrás.
Mi fe se ha diluido en el silencio.
Sólo me abandonaré
...en las manos de Dios...
1 comentario:
Hola Carolina:
Ha sido un gusto conocerte y compartir durante estos días. Espero que todos tus sueños se cumplan, porque eres una chica muy esforzada.
Cuidate. Me gustó mucho tu blog. Sabes transmitir los sentimientos, plasmarlos.
Saludos, Jorge.
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