Permaneceré
escondida en los recuerdos,
recolectando huesos...
...inhumando secretos.
Miraré aún bajo el cielo
las escasas hojas caídas.
Sembraré un millar de sonrisas,
creeré, sin más, en tus juegos...
Y soñaré, y lloraré, y me quebraré
en un centenar de nuevos pedacitos.
Mi torva faz se repliega
no quiero oír tus lamentos.
Si reconoces que
el barullo armado
ha sido por obra y gracia de tu EGO,
¿habrás perdido la partida?
Había un edén cercano al nuestro.
Bienvenido seas, caminante, a mi infierno.
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