10 ago 2008

Un simple silencio basta

Ven.
Quiero que camines
junto a mí.
Sólo una tarde.
Jugaremos a perseguir
las hojas que se escapan de los árboles,
iremos de charco en charco,
te mostraré cuán inmensa puede ser una hora.

Intérnate conmigo en la espesura,
ven,
mira aquí
cuánta alegría puede reverdecer
(si mis ansias solas pudiesen arrastrar el cielo)

Cerraré los ojos, para que los tuyos me sigan
en esa loca carrera,
en ese retrotraer impreciso,
te tomaré de la mano un instante,
sólo un instante, y te perderé.

Resucitaré
de tu odio, de tu mirada lejana,
de tus pasos siempre distintos, siempre arcanos
(indiferencia muda, herencia primera)

Déjame jugar a ser niña,
a creer que me quieres,
a negar el dolor conciso, resumido en
mi no vivida infancia de llanto.

Pero nunca llegará ese día.
Buenas noches, papá del viento...
tu nominalmente llamada hija....

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