Odiosidad absorta,
permutando amaneceres
por puñados de olvido.
(He renovado la promesa eterna
de emerger)
Fuerza de roce,
al compás del viento
(¡cuánto goce hay
en la faz de algunos muertos!)
Me perdí, entre tanto resplandor
entre las rejas de asbesto
entre tú y tus empecinados
silencios.
No sé a qué denominar "vida".
Hemos de preguntarle al Príncipe Feliz.
1 comentario:
No se como llegue aca, pero me gusto mucho lo que escribes, lindo espacio para visitar :) pasare mas a menudo, si la memoria y el tiempo así lo permiten =)
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