Y se pierde la mitad de la aurora
con el paso de los días,
los años se roban, a pedazos,
lo poco de sonrisa que quedaba a mi infierno.
Creía que el refugio de las sombras era llano
Dulce pasaje hacia el inhóspito sendero de mi yo perdido
y las luces desorbitaron mis ojos
y desordenaron mi cabello
Y ante tanta falsedad,
frases veladas,
máscaras que también creí me estaban sólo a mí reservadas
me derrumbo.
Si ya no tengo certezas,
a fuer de pensar,
de soñar,
de escapar del vaivén cotidiano
me esconderé en aquello a lo que renuncié,
destrozaré la esperanza
y la luna volverá a su curso orbitante.
Me perdí en ti,
Huyo de la espesura de tus ojos opacos
y de tu risa infantil.
He ajustado el paracaidas,
mucho me temo que volveré a caer...
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