
Millares de llanuras,
pedazos de amaneceres borrosos y
aniquiladas frases.
¡Ah, sí, vastedad de sueños
infranqueados en mitad de la noche...!
Resabios de lo indiscreptible,
LLuvia y más y más lluvia.
LLanto
no visible, ni cuantificable.
La mansedumbre de mi rostro engaña al silencio
y le concede alas a una conciencia meditabunda,
hastiada de roer el barro,
de caer,
de emerger
y volver a caer.
Pronto ya no quedará luz alguna
Pero danzará en derredor
una burda conjura
el verbo "être" en su forma más pura
O nada más que la inmensidad
del yo
saltando de roca en roca
vadEando lo lóbrego y onírico,
revolviéndose en el vacío hermético,
planificando
sonrientes máscaras.
¿Intervenir?
No hay prisas,
es la mal conocida
LEY DEL KARMA.
No hay comentarios:
Publicar un comentario