12 oct 2009

Marea


Los chasquidos, contra las rocas...
agua salada que lame los resquicios,
Mar
que inunda las riberas de recuerdos,

¿Recuerdas?...
(el mar poblado
está de sueños)

[Cuántos secretos yacerán entre líquidas paredes]

Un cáliz de bebedizos - acuíferos,
mansas gaviotas que irrumpen...

Vuelan,
ríen,
ignoran
que, en la proximidad,
una tormenta - no auditiva-
se libra.

Miro.

A mi alrededor,
arena y espuma,
Ansias de vadear
hasta perder el horizonte.
Saltaré entre algas,
luche, cochayuyo.
pastosa esencia verdeazulada.

Sólo hay por aquí
reflejos azules,
sombras cetrinas...

el mar, que guarda sus olas,
que viste sus noches de negro
y hace dormir a los peces.

El reloj no ha cambiado de hora.

Viento,
viento,
viento.

Viento en fanegas
que arrastran la arena,
que juegan con mi vestido,
a empezar una ronda.

Niebla,
niebla,
niebla,
el aroma salino
- y la tenue atmósfera.

Y sigo semidormida
pisando arena,
arena y espuma,
y, de cuando en cuando,
filosas rocas.

Saltando, saltando,
recorro el borde
de un abismo indefinido,
espectral,
teñido de azul,
plasmado en mareas,
rodeado de historia
de relatos de horror,
de promesas de amor
rotas.

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