5 oct 2009

Tschüss, Karma!




¿Cuánto tardamos en sepultar
un recuerdo?
¿En limpiar nuestra alma
de dolores enquistados en la memoria emotiva?

A veces,
pensando en horas perdidas,
esas que juegan la doble rueda
- de dulce/
de agraz-
deshilvano
frases,
hilo
besos y afectos
pretéritos- parásitos.

Comprendí que la madurez
requiere el precio de la renuncia,
de dejar la cápside larvaria
para estrenar las alas.

Aunque te marees apenas dejes la tierra.
Y mucho de lo vivido se convierta en una piel primordial,
de defensa, de oscuridad.
De marchito esplendor.

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